martes, 12 de mayo de 2009

Hay días más tristes que otros

La pasada semana y después de cuatro mudanzas en los últimos doce meses, me dispuse por fin a organizar todos mis discos, los cuales estaban dispuestos en cinco grandes cajas cerradas con mimo. Esos momentos son maravillosos (si sois coleccionistas y amantes de la música lo sabréis), encontrar discos que olvidaste que tenías o encontrar otros que te traen miles de recuerdos y que te mueres por volverlos a poner. Eso es lo que me pasó, en especial, con un disco llamado "Anatomía de una ola", del ya fallecido Antonio Vega. Olvidé por completo la existencia de ese disco, no sabía que lo tenía, lo había olvidado, pero no había olvidado que sus canciones las había escuchado miles de veces. Lo compré cuando todavía estaba estudiando en el instituto, ahora recuerdo ese día. A veces asocias objetos con momentos vividos. Recuerdo que salía del conservatorio, de una clase de armonía, y al cabo de una hora tenía otra clase, de esta ya no me acuerdo. Me acerqué a una tienda de discos muy famosa por entonces en Murcia, hoy ya cerrada, llamada Contraseña, allí compré "Anatomía de una ola".
Cuando encontré el disco entre las cajas no dudé en dejar lo que estaba haciendo y me dirigí al equipo de música para ponerlo y degustarlo, una vez más. Lo escuché enteró mientras me fumaba varios cigarros y miraba todas mis cajas abiertas con los discos más desordenados todavía. Me acordé de aquella época, de cuando quería escribir canciones tan bonitas y complejas como esas. De la chica que me gustaba por entonces, de todo lo bonito de aquellos días, gracias a ese disco. Terminaron de sonar esas canciones y me sentía feliz, y no voy a negar que pensé que tenía ganas de algo nuevo de Antonio Vega que no fueran colaboraciones de turno.
Hoy por la mañana, después de haber dormido exactamente cuatro horas y doce minutos, me dirigía en mi coche desde Granada hasta Murcia. La noche anterior había estado comentando con amigos en Peatón, que si se habían enterado de lo de Antonio Vega, que por lo visto estaba fatal... Hoy venía recordándolo en mi coche. Venía escuchando un disco de J.Tillman y cuando me disponía a cambiar a uno de Crosby, Stills and Nash, ha aparecido Radio 3. Una voz le preguntaba a otra voz, esta segunda voz se oía por vía telefónica: "¿Qué nos queda de Antonio Vega?" y la voz telefónica contestaba: "Nos queda su música". He seguido escuchando y sí, ha sucedido, Antonio Vega ha muerto. No sé porqué, ni en que momento, pero inevitablemente me he emocionado tras conocer la noticia y al escuchar una canción suya en la radio, y han empezado a asomar lágrimas de mis ojos, sentía que se había ido un conocido muy cercano a mí. Alguien a quien apreciaba. Nunca conocí a Antonio Vega, sí estuve en muchos de sus conciertos y tengo todos sus discos, pero lo he sentido cercano, al igual que siento cercano a Cohen, Young o como sentía cercano a Urquijo. He parado en la primera vía de servicio que he encontrado. He encendido un cigarrillo mientras secaba mis lágrimas y ha sonado el teléfono móvil. Era mi chica, que me llamaba para darme una buena noticia y yo no he podido evitar decirle entre lágrimas: "Ha muerto Antonio Vega"

1 comentario:

Uge dijo...

Me he acordado de un par de versiones de Antonio que hicísteis en Peatón hace unos meses, con Paco, Popi y Víctor. Si no recuerdo mal fueron "Atrás" y "Desordenada habitación" de la época de Nacha pop.