martes, 19 de enero de 2010

Vic Chesnutt. El esperado suicidio de la música.

Un día lluvioso de esta navidad cutre y enferma, desperté con una noticia que sí, era bastante esperada: el suicidio de Vic Chesnutt. Este tipo era de los pocos músicos que provocan hoy en día mi emoción. Os invito a que escuchéis Sad Peter Pan, esa canción me acompañó durante un período que prefiero no recordar de mi vida, y ya la considero mía, la guardo con recelo y sólo la escucho cuando estoy a solas. Jean Paul es muy admirador de la clase de ambientes que Vic Chesnutt manejaba en sus canciones, del aire de su música, eso, señores, es realmente difícil, quizá no tanto de hacer pero sí de comprender, de llegar a esa conclusión, la misma a la que llegaron los compositores contemporáneos de los 60, el silencio se tiene que escuchar y en sí mismo puede llamarse música, el sonido del silencio. Eureka !!, cuando eso se llega a descubrir. Las tapas del libro de la verdad se comienzan a abrir entre tus manos.
Realmente escucho poca música hoy en día, no por falta de tiempo sino por desesperación. Una vez le dije a un tipo de una radio maravillosa de Madrid, Rockola fm, de los que siguen creyendo en la música y no en el artista, que podría vivir de libros y no de música.
Y así pasan mis días, postrado a un piano, como Vic Chesnutt a una silla de ruedas, con mis oídos mutilados de tanta desgracia y tanta falta de honestidad, y con mis ojos bien abiertos, aunque faltos de casi todas las virtudes, pero abiertos, buscando el porqué de las cosas, preguntando a los que quizá tienen la verdad escondida en los cajones, entre el tabaco seco de liar, preguntando a los poetas sobre todo todo lo que quiero saber. Y son muchos, una legión de letrados con más mala leche que el jilipollas ese de los Babyshambles. Que como diría mi abuelo, que en paz descansa, "ese es más tonto que uno que conozco yo".
Salud.

1 comentario:

Céfiro dijo...

Me perdí vuestro último bolo en el Planta. Me han dicho que sonásteis mejor que nunca. Me alegro.